Yoga

Cómo integrar el yoga a la vida familiar

El yoga es una práctica sagrada, íntima y tranquila. La vida familiar es ajetreada, ruidosa y caótica. ¿Es posible hacerlos coexistir?

Sí, es posible, y así sucede. Muchas familias están aprendiendo a intercalar entre sus rutinas diarias momentos para el yoga. En vez de una práctica de una hora entera en un espacio tranquilo e iluminado por velas, el yoga familiar en el hogar surge espontáneamente y de poquitos a lo largo del día.  

Existen momentos clave para incorporar el yoga en la rutina familiar, esto permitirá cultivar un ritmo al que todos puedan volver cuando lo necesiten. Los niños ansían una estructura y un ritual, hacer una pausa para conectarse en los momentos transicionales clave del día ayuda a las familias a mantenerse en calma y enfocadas. Además, fomenta que cada miembro se vuelva más consciente de su propio ritmo, que puede ser diferente al del sistema familiar.  Esto permite que todos sean más compasivos, tolerantes y se sientan más cómodos. Y como beneficio adicional, el yoga en familia puede ser muy divertido.

Cinco minutos de yoga pueden crear una sensación casi mágica de multiplicar el tiempo.

Las familias con las que trabajo como terapeuta yogui me cuentan que las mañanas son los momentos más agitados del día. Los niños tienen que ir a la escuela y los padres al trabajo, y cada uno tiene su propio ritmo. Algunos niños son cohetes llenos de energía y otros se mueven como perezosos. La presión del horario hace que todos se sientan al límite, pero cinco minutos de yoga pueden crear una sensación casi mágica de multiplicar el tiempo. Tres rondas de saludos al sol (surya namaskar), seis rondas de «respiración cambiada» (respiración de las fosas nasales alternadas) o un par de posturas con un compañero son suficientes para marcar la pauta de un día relajado y motivador.

Las mañanas suelen transcurrir con mayor soltura cuando se prepara la ropa la noche anterior y los almuerzos quedan prontos en la nevera. Esto puede funcionar también para la práctica de yoga: ubica los tapetes en círculo en el piso de la sala y coloca flores o alguna otra imagen inspiradora en el centro. Incluso si papá sale de su tapete cuando el hermano más pequeño llega al suyo, aún tendrán este espacio sagrado y compartido donde la familia se conecta a través de un ritual.

Otro momento potencialmente caótico para las familias es la transición de la casa a la escuela. Por supuesto, cada familia es única, no todos los padres van al trabajo y no todos los niños van a escuelas tradicionales. Sin embargo, la presión de los deberes, los compañeros y la estricta rutina diaria puede hacer que muchos niños se sientan como una olla a presión. Cuando llegan a casa, se liberan. Esto es más común para los niños que tienen preferencias de aprendizaje que no se alinean con los métodos estándar de enseñanza.

Los chicos anhelan el contacto y la atención de los padres. Un ritual hogareño de bienvenida con tres posturas en dupla, algunas respiraciones sincronizadas y un «viaje en alfombra mágica» (la versión infantil de savasana) se convierte en una transición efectiva. Así, ellos saben que cuando lleguen a casa tendrán el apoyo que necesitan. Se liberan y pueden disfrutar de la tarde. Ni siquiera es necesario que sean posturas de yoga.

Jen Robertson, presidente de Chicago Kids Yoga LLC y YogaMapp Inc., dice: «Nunca presiono a mis hijos a realizar una práctica física, ya que debe ser un honor y una oración, no una tarea. Para nosotros, la práctica va más allá de las posturas y abarca la forma en que vemos nuestra vida, la conexión como familia y cómo nos movemos por el mundo haciendo elecciones e interactuando con los demás».

La hora de comer es también otra excelente oportunidad para hacer una pausa, reflexionar, expresar agradecimiento y conectarse.

La hora de comer es también otra excelente oportunidad para hacer una pausa, reflexionar, expresar agradecimiento y conectarse. Establecer la cena como un tiempo de familia importante, en el que todos se sientan a la mesa y le prestan toda su atención a la comida y a las personas con quienes comparten, crea un espacio sagrado en donde todos pueden sentirse escuchados, respaldados y amados. Estas condiciones hacen más manejables las situaciones difíciles de la vida.

El momento de ir a la cama también es otra ocasión ideal para una práctica de yoga de cinco minutos. Unos lentos saludos al sol o algún estiramiento en el piso o en la cama ayudan al sistema nervioso a gestionar la frenética energía del día. Compartir las cosas que sucedieron en el día ayuda a que los niños procesen las emociones y los pensamientos que, de otro modo, les podrían quitar el sueño. Cantar es otro encantador ritual antes de ir a dormir: pueden ser solamente un par de rondas de Om, cantar juntos música kirtan o el mantra Maha Mrityunjaya. Muchos niños disfrutan quedarse dormidos con estos mantras. Es el secreto para preparar un mejor mañana.

La familia Robertson disfruta de cantar todos juntos. Es un gran momento de la mañana, ya sea en el tapete o cantando kirtan en el auto camino a la escuela. Jen dice: «Muchas veces los niños vuelven de la escuela y comparten que estuvieron pensando en el mantra durante todo el día, sabiendo que podrían volver a él en los momentos que no les fuera bien o para celebrar cuando se sintieran contentos».

Los niños también suelen traer ideas creativas e ingeniosas.

Como sucede con cualquier cambio, las primeras semanas con este nuevo tipo de rutina pueden encontrar cierta resistencia: es como introducir un nuevo alimento. Apégate a ella y deja que la práctica te guíe. Usa tu intuición, aprópiate de esta elección. Los niños también suelen traer ideas creativas e ingeniosas: les gusta inventar sus propias posturas, contar historias y crear personajes. Todo esto puede convertirse en una parte de la práctica de yoga exclusiva de tu familia. Déjala que fluya.

Creditos: Yoga Internacional

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