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Un masaje de pies ayurvédico que puedes disfrutar ahora mismo

Existen interesantes referencias sobre los masajes de pies escondidas en los libros de ayurveda de Estados Unidos. En Dhanwantari, Harish Johari escribe: «Las enfermedades no se acercan a quienes se masajean los pies antes de dormir, así como las serpientes no se acercan a las águilas». Y en Prakriti, Robert Svoboda dice: «Cuando no tengas tiempo para masajear tu cuerpo, al menos masajea las plantas de tus pies». Pero, ¿de dónde provienen estas afirmaciones? ¿Qué significan? Investigando sobre el tema, en Yoga International consultamos a un guardián de la tradición oral ayurvédica: el doctor Vasant Lad, un reconocido médico ayurvédico de la India y actual director del Instituto Ayurvédico en Albuquerque, Nuevo México. Nos respondió todo lo que queríamos saber sobre los pies (y mucho más). La información y la redacción de este artículo están basadas en sus aportes.

Si en Estados Unidos le preguntas a una persona promedio qué piensa de sus pies, seguramente te dirá: «son feos», «apestan» o «duelen». Nuestra cultura no está acostumbrada a honrar ni apreciar los pies, ese par de gnomos inadaptados que soportan la carga de nuestro peso y nos llevan de un lugar a otro.

Debido a que vivimos puertas adentro y usamos zapatos durante la mayor parte del día, nos hemos distanciado de nuestros pies más que nuestros antepasados, quienes sabían de la importancia de cuidarlos después de un duro día de trabajo. Parejas, padres, hijos, amigos, vecinos, curanderos y médicos han practicado el arte del masaje de pies desde tiempos inmemoriales. Hay textos, ilustraciones y artefactos antiguos que nos revelan que en lugares tan alejados como Rusia, Japón, Tailandia, Irán, Perú y América del Norte las personas hacían masajes en los pies para aliviar el dolor, tratar enfermedades y mejorar la salud en general. Los chinos utilizan desde hace más de 5000 años una combinación de masaje de pies y acupuntura para tratar enfermedades. En Saqqara, Egipto, existe un mural en la tumba de Ankhamor que data del año 2300 a. C. y muestra a personas haciéndose masajes en los dedos de los pies. Los antiguos egipcios creían que el cuerpo era una sinfonía de vibraciones que podía afinarse o ejecutarse al manipular ciertos puntos en los pies.

Nuestra cultura no está acostumbrada a honrar ni apreciar los pies, ese par de gnomos inadaptados que soportan la carga de nuestro peso y nos llevan de un lugar a otro.

Incluso hoy en día, los niños en las aldeas de la India continúan con la antigua tradición de masajear las piernas y los pies de sus padres como símbolo de servicio, humildad y amor. Esta costumbre se originó en el período védico, cuando los indios comenzaron a frotar en las plantas de los pies aceites medicinales específicos (recetados según su tipo corporal) para tratar una variedad de enfermedades y mejorar su salud en general. Según el Dr. Vasant Lad, el masaje de pies ayurvédico se remonta a unos 5000 años atrás y ofrece innumerables beneficios: nutre la piel, reduce las infecciones fúngicas y bacterianas y calma la mente agitada; también puede ayudar a mitigar los desequilibrios psicológicos incluyendo la ansiedad, el nerviosismo y la depresión y hasta puede equilibrar la química cerebral. Lad dice que podemos reducir el estrés, activar nuestro sistema inmunológico e incluso curar nuestro cuerpo, mente y conciencia mediante el simple acto de masajear los pies. «La puerta a la farmacia interior del cuerpo está debajo de la planta de los pies», afirma.

UNA BASE ESTABLE

En el Veda los pies se denominan «órganos de acción». Son los cimientos del cuerpo, están estructurados para soportar su peso y proporcionarle una plataforma móvil apta para terrenos variados. Es fácil imaginar que si los cimientos de una casa están débiles, sobrecargados ​​o dañados, toda la estructura comenzará a ceder. De la misma manera, los problemas en los pies pueden extenderse a otras partes del cuerpo y afectar nuestro bienestar y salud en general.

Como los pies trabajan en conjunto con las piernas, las rodillas, las caderas y la espalda, cuando están afectados pueden provocar tensión muscular en otras partes del cuerpo, sobre todo en el cuello y los hombros. Además, pueden intensificar la fatiga y la irritabilidad.

La Asociación Médica Estadounidense de Podología (APMA, por sus siglas en inglés) indica: «Los pies reflejan la salud integral. Las afecciones como la artritis, la diabetes o los trastornos nerviosos y circulatorios pueden manifestar allí sus síntomas iniciales. Por lo tanto, las enfermedades en los pies pueden ser el primer signo de problemas médicos más graves». Hoy, APMA estima que el 20 por ciento de la población tiene problemas en los pies una vez al año y que el 75 por ciento sufre alguna dolencia al menos una vez en la vida. La mayoría de estos problemas son causados ​​por mal uso y descuido; muchos de ellos pueden prevenirse si usamos zapatos adecuados y les damos a nuestros pies un poco de cariño.

UN MAPA DE LOS PIES

El ayurveda considera que los pies tienen puntos reflejos de los órganos y otras partes del cuerpo. A pesar de ser una zona sensible en lo que respecta al dolor y a las molestias (cada pie alberga 26 huesos, 33 articulaciones y más de 7.000 nervios), también son un sitio eficaz para realizar tratamientos. Los médicos ayurvédicos saben cómo tratar diversas dolencias aplicando aceites y presión en determinados puntos de los pies que corresponden a partes del cuerpo afectadas. Imagina que los pies son un espejo del resto de tu cuerpo: si tienes dolor en el hombro, puedes presionar la parte del pie que le corresponde y así aliviar la molestia. De la misma manera se tratan los cálculos renales, la disfunción pancreática, el dolor en el hígado y otras afecciones. Asimismo, un punto sensible en los pies puede indicar un desequilibrio en otra parte de tu cuerpo, incluso antes de que notes otros síntomas.

Hace mucho tiempo, los médicos ayurvédicos trazaron estos puntos reflejos en los pies y los registraron en textos ayurvédicos. Según Lad, estos dibujos revelan lo siguiente: el dedo gordo del pie está conectado con el cerebro; la punta corresponde a la glándula pineal, la almohadilla a la glándula pituitaria y el «cuello» a la tiroides. Las bases del segundo y tercer dedo están relacionadas con los ojos, y las del cuarto y quinto dedo están relacionadas con las orejas. La almohadilla en la zona de los metatarsianos está conectada con los pulmones. La parte media de la planta está relacionada con el páncreas y el talón con el nervio ciático. «Todos los órganos del cuerpo están dentro de los pies», explica Lad. Al activar los puntos reflejos correspondientes, el masaje de pies ayurvédico puede, de manera indirecta, sanar los problemas que tenemos en el resto de nuestro cuerpo y evitar que se desarrollen otros.

LA CONEXIÓN INMUNOLÓGICA

Estrés: El estrés es la principal causa de muerte en Estados Unidos y uno de los factores principales en las enfermedades cardíacas, trastornos inmunológicos, problemas digestivos y muchas otras enfermedades. De hecho, el estrés y la tensión son responsables de aproximadamente el 75 por ciento de todos los problemas de salud. El estrés altera la química de nuestro cuerpo, agota nuestro sistema inmunológico y deja al cuerpo más susceptible a las enfermedades.

Bien, te preguntarás, ¿pero qué tiene que ver esto con mis pies? Según Lad, todo el estrés del cuerpo se acumula en el tejido conectivo que recubre la superficie plantar, por lo que no es de extrañar que tantas personas tengan los pies doloridos. El masaje de esta zona es un método simple y libre de fármacos que reduce el estrés y estimula la respuesta de relajación natural del cuerpo.

Los doshas: En la tradición ayurvédica se dice que el masaje de pies equilibra los humores del cuerpo o doshas (vatapitta y kapha). A nivel biológico, dice Lad, «vata es el principio del movimiento, gobierna la función sensorial y motora del cuerpo; pitta es la temperatura corporal y gobierna los cambios bioquímicos, la digestión, la absorción, la asimilación y la transformación de los alimentos en energía; kapha es el material de construcción del cuerpo que se utiliza para formar nuevos tejidos y células». Estos doshas están presentes en cada célula como un código genético y crean un «laboratorio bioquímico único» en cada individuo. Dado que las combinaciones de vata, pitta y kapha son infinitas, cada persona tiene una constitución «tan única como su huella dactilar». En la mayoría de los casos, existe un dosha primario (dominante) y otro secundario, el tercero es el menos prominente. (El resto de la población tiene dos o tres doshas dominantes).

En la tradición ayurvédica se dice que el masaje de pies equilibra los humores del cuerpo o doshas (vata, pitta y kapha).

Según el ayurveda, al equilibrar vata, pitta y kapha se activa la respuesta inmunológica natural del cuerpo. El masaje de pies es una forma de activar esta respuesta. Como explica Lad, «Siempre que frotamos aceite en las plantas de los pies, el aceite penetra la piel y se traslada a través de la fascia superficial y la fascia profunda, llegando hasta la terminación nerviosa, liberando la secreción de ciertos neuropéptidos. Estos son los mismos neuropéptidos que se liberan en el sistema nervioso y juegan un papel importante en la respuesta inmunológica».

El simple acto de frotar aceite en las plantas de los pies, especialmente a la hora de acostarse, calma el vata dosha. Pero Lad explica que si te sientes fatigado o agotado, puedes aliviar aún más el agravamiento de vata, frotando aceite de sésamo o bhringaraj en las plantas de los pies por la noche para reducir el estrés y fomentar un sueño profundo. Para los que tengan una constitución predominantemente pitta (en particular las personas que sufren de dolores de cabeza, migrañas o una sensación de ardor en los ojos) recomienda frotar aceite de coco y ricino en las plantas de los pies antes de acostarse. Por la mañana, los síntomas habrán desaparecido. Si tienes tos y congestión por un resfriado (un desequilibrio kapha), frota aceite de mostaza en las plantas de los pies cerca de la almohadilla en la base de los dedos. «Esto relajará los bronquios, detendrá la irritación del árbol bronquial y promoverá un sueño profundo», dice Lad. Las personas con kapha dominante también pueden frotarse aceite de nuez moscada en las plantas de los pies por la noche. Según Lad, este tipo de aceite es «narcótico, tranquilizante y te ayudará a dormir como un bebé».

LAS CAPAS SUTILES DE LOS PIES

Más allá de los meros aspectos biológicos de nuestros pies (más sutiles incluso que los puntos reflejos, los doshas y su conexión con la inmunidad) se encuentran los aspectos de la emoción y la conciencia que aún no han sido cuantificados por la ciencia occidental, al menos en lo referente a nuestros pies. Estos son algunos de los secretos más inasibles que los sabios ayurvédicos observaron y registraron hace mucho tiempo.

Emociones: ¿Sabías que almacenas emociones en tus pies? El Ayurveda tiene una perspectiva fascinante sobre las emociones: las considera como una reacción de un recuerdo pasado a un desafío del presente. Hay tres tipos de emociones negativas: emoción vata (miedo, ansiedad, nerviosismo); emoción pitta (ira, odio, envidia, celos); y emoción kapha (apego, codicia, posesividad, depresión). Según el ayurveda, cuando reprimimos estas emociones se cristalizan en el cuerpo y finalmente se acumulan en las plantas de los pies. Esto no es saludable, por supuesto, porque terminamos caminando, corriendo, saltando y retorciéndonos sobre emociones no resueltas, lo que provoca que ciertas áreas de nuestros pies se vuelvan sensibles y duelan, sobrecargando a nuestro cuerpo con más estrés.

Según Lad, el masaje ayurvédico de pies puede mitigar desequilibrios psicológicos, incluidos la ansiedad, el nerviosismo y la depresión, porque rompe estos cristales conectados emocionalmente, reduce el estrés y alivia el dolor de pies. Otra forma de lograr esto, explica, es deslizar los pies hacia adelante y hacia atrás a lo largo de un rodillo de madera.

Conciencia: Este es un hecho fascinante: así como hay siete chakras en el cuerpo, dice Lad, hay siete chakras en las plantas de los pies. La parte baja del talón es el chakra raíz (muladhara); la parte superior del talón es el centro pélvico (svadhishthana); el centro de las plantas es el plexo solar (manipura); el chakra del corazón (anahata) está en la unión entre los primeros dos tercios de la parte central con el último tercio de la planta; en la base del dedo gordo del pie está el chakra de la garganta (vishuddha); en la mitad del dedo gordo del pie está el quinto chakra (ajña), o entrecejo; y la punta del dedo gordo del pie es el chakra corona (sahasrara). «Entonces todo el sistema de chakras», dice Lad, «está conectado con las plantas de los pies. Por lo tanto, las plantas de los pies están conectadas directamente con el alma humana. ‘Alma’ significa ‘conciencia’. Por ende, los pies son la base de la conciencia».

Un dato fascinante: así como hay siete chakras en el cuerpo, dice Lad, hay siete chakras en las plantas de los pies.

EL MASAJE SUAVE DE PIES DE VASANT LAD

En la tradición ayurvédica se dice que realizar un masaje completo con aceites (abhyanga) de forma diaria es milagroso para el cuerpo. Pero en nuestro mundo agitado, es posible que abhyanga lleve demasiado tiempo para hacerlo de forma regular. La siguiente mejor opción, dice Lad, es masajear el cuero cabelludo y las plantas de los pies con aceite, preferiblemente antes de acostarse. Según el ayurveda, todos los meridianos (nadis) comienzan en el cuero cabelludo y terminan en las plantas de los pies. Aquí también se encuentran muchas terminaciones neurales, receptores y marmas (puntos de presión ayurvédica). Según nos cuenta Lad, si realizas el masaje breve que te explicamos a continuación, «obtendrás los beneficios de un masaje de cuerpo entero».

Empieza por elegir un aceite apropiado para tu tipo de cuerpo. El aceite tibio es mejor que el frío porque resulta reconfortante y penetra más fácilmente en la piel. (Una forma limpia y rápida de calentarlo es poner el frasco dentro de otro recipiente con agua tibia durante unos minutos). Mantén una actitud cariñosa y enfoca tu atención en la parte del cuerpo que estás masajeando para traerte al momento presente. Siéntate en una silla cómoda o en tu cama y procura tener a mano un par de calcetines de algodón para ponértelos cuando hayas terminado.

Primero, frota tus manos con el aceite y haz pequeños movimientos circulares a lo largo de la superficie de tu cuero cabelludo, usando la palma de tu mano y los dedos. Luego concéntrate en tus pies.

Comienza con el pie derecho. Frota suavemente el aceite con pequeños movimientos circulares desde el tobillo hasta los dedos, luego desde el tobillo hasta los talones. Haz el mismo masaje en las plantas de los pies. Luego, presiona con el pulgar el punto donde la espinilla se junta con el empeine. Suave y lentamente, lleva el pulgar por el empeine hasta el dedo gordo. Vuelve al tobillo y repite el movimiento en dirección al segundo dedo. Haz el mismo masaje para el tercer, cuarto y quinto dedo del pie. Este tratamiento inicial mejora la circulación y activa marmas importantes en los pies.

Luego cruza el tobillo derecho sobre la rodilla izquierda y cubre el talón derecho con la mano izquierda. Coloca la mano derecha en el empeine, entrelaza los dedos de la mano con los dedos del pie y empújalo hacia adentro, hacia afuera y luego llévalo en un movimiento circular.

Con el pulgar derecho, ve presionando el borde interno del pie, desde el dedo gordo hasta el talón. Luego, desliza el pulgar desde la base del quinto dedo hasta el talón. Con la mano derecha en puño, presiona la planta con un movimiento circular para activar una variedad de puntos energéticos. Tira despacio de cada dedo del pie — como si estuvieras «haciendo sonar» la articulación— para liberar la tensión. Luego masajea el pie izquierdo de la misma manera. Cuando hayas terminado, sumerge los pies en un balde con agua tibia y una cucharadita de sal durante unos 5 a 10 minutos. Así liberarás toda la tensión y las toxinas acumuladas.

PIES SAGRADOS

Muchas tradiciones espirituales creen que el cuerpo y el alma están conectados —e incluso que el alma está encarnada— en las plantas de los pies. Las huellas de Buda, por ejemplo, han sido utilizadas durante mucho tiempo para representar todo su ser. Hasta el día de hoy las huellas de Vishnu se veneran en los templos y otros sitios sagrados a lo largo y ancho de Asia. Los hindúes usan amuletos de las huellas de Vishnu para protegerse del mal. En el antiguo Egipto, los encargados del ritual fúnebre les quitaban las plantas de los pies a los muertos durante la momificación para liberar su alma del plano físico.

Muchas tradiciones espirituales creen que el cuerpo y el alma están conectados —e incluso que el alma está encarnada— en las plantas de los pies.

Si la conexión entre los pies y una conciencia superior te resulta inverosímil, al menos considera trabajar en el respeto por su función terrenal: los pies son los caballos de batalla del cuerpo. Sin ellos, nuestra movilidad, salud y bienestar están severamente limitados.

¿Qué tal si sigues los pasos de los yoguis y utilizas tu cuerpo como un laboratorio para realizar un experimento? Durante el próximo mes, comprométete a desarrollar una conciencia más profunda de tus pies y comienza a apreciar todo lo que hacen por ti.

Creditos: Yoga Internacional

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